Por: Leidy Cañas Torres. Psicóloga. Magíster en Psicología
Diría que identificar "darse cuenta" del proceso que cada uno debe seguir, marchar y entender es lo más difícil. Continuamente tenemos proyecciones, películas de cines, pantallas, todas ellas referidas a diversos contextos en los que cada persona cree vivir de acuerdo a sus gustos e ideales, pero y ¿qué tal? o ¿qué pasaría? si te dieras cuenta que esos gustos, preferencias o ámbitos no son los que de verdad te gustan, crees que te gustan, pero no es así, estás errado. ¿Cómo así?, es un poco complejo de entender, es como tomar la pastilla en la película de Matrix, ¿cuál realidad quieres escoger?
Inclusive hasta en el propio proceso pueden llevar acontecimientos externos que nos hacen olvidar lo que somos, ya sea por crisis, por eventos o accidentes externos que se nos van de las manos y que no queda otra que enfrentarlos o asumirlos. En muchos casos esos eventos nos atrapan por meses o años, algunos ocultos en aspectos económicos, en estudios, en trabajos que nos consumen, en relaciones sin sentido, en los deberes familiares de los que sabes que no te puedes aislar, entre muchos otros; quizás llevan a un pensamiento de bueno "que se va a hacer".
Es oportuno decir ahora que somos algo que el exterior ha construido y conduce a una despersonalización, nos lleva a decir, ¿esta qué?, ¿quién soy?, ¿cómo así? si disfrute tanto a esa mujer o hombre y vienen a decirme que no fue así, si añoré tanto ese automovil o esa casa y vienen a decirme que eso no es alegría, o qué he trabajado tanto en el gimnasio, he viajado tanto y para qué, porqué dice esto...
Si te dijera que tu realidad no es tuya sino que es una realidad externa, que es promovida por el otro, ¿qué me dirías?, en caso de que seas un poco consciente ¿cómo me explicarías tu mismo proceso? y ¿en qué se diferencia del de los demás?
Ser consciente no es fácil, no es un tema de moda o de marketing; para poder agradar o vender mejor, ser consciente es ser quien se es, es ser uno mismo y ¡vaya! qué proceso y qué camino. Inclusive el sufrimiento que has sentido o experimentado no es tuyo, es de los demás, hace parte del aprendizaje y es externo.
Conviene, sin embargo advertir que se adquiere más consciencia luego de los 30 ó los 35 años, inclusive mucho más luego de los 40. Enfoques y teorías en las que estoy de acuerdo, ser joven es pesado, tienes mucho colágeno, sí, pero los engrandecimientos te matan. Ser consciente y al mismo tiempo ser joven es algo que se puede dar, con excepciones enfatizo que eso se encuentra en minorías, aunque hay personas jóvenes muy acertadas y con una intuición fascinante, lo que normalmente se observan son máscaras actuadas y caminadas.
Por dichas razones, lo irónico es dejar llevarse por una figura que cree que tiene todo el potencial, y qué susto… imagínate una máscara bien asquerosa o bien fea, que de una manera exterior se ve intachable, pero internamente tiene más pus que cualquiera, y qué tal si en ocasiones nos dejamos llevar por esa putrefacción y no nos damos cuenta.
Mucho para decir, y quien más que ustedes para detallar y describir sus propias vivencias, algunos alcanzaran consciencia, otros caminan con ellas y la verdad otros quién sabe caminan con su oscuridad y de repente terminan vislumbrando luz.
Quiero elegir y estar bien, para ello en ocasiones tengo que ceder, abandonar hasta el mismo nombre, algo complejo que lleva a la despersonalización pero que es dado para formular claridad.
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