jueves, 3 de marzo de 2022

ADULTEZ INTERMEDIA

La adultez intermedia es una etapa en la que es inevitable pasar por ella. De acuerdo a los momentos evolutivos y estados del desarrollo esta misma etapa realiza el enlace o conexión con el ciclo de vida final como lo es la adultez tardía o adultez mayor. En la adultez intermedia se encuentran procesos de introspección, de reconstrucciones, fundamentos y cuestionamientos de lo que se ha hecho y lo que queda por hacer.

La persona comienza a experimentar sensaciones y necesidades emocionales que antes le podrían pasar totalmente inadvertidas, los sueños, metas e ilusiones forjadas veinte años atrás o durante toda su vida, suelen no ser tan claras y factibles generando inconformidad y disgusto, suele presentarse angustiosos o desesperados, pero cuando la persona logra darse cuenta y entender que es lo que pasa con ella misma, su entorno, la sociedad, sentido de vida, productividad y nivel espiritual, pueden evocar situaciones y sensaciones gratificantes para la terminación de su vida con nuevas metas establecidas desde un nivel de con-ciencia.

En la relación de pareja surgen conflictos que estaban latentes a lo largo del tiempo y duración, evidenciando acciones sin resolver. Se encuentran diferentes aspectos que constituye una fuente de aceptación a cambios corporales; en el ámbito sexual, el juego de la seducción es diferente, se generan procesos de adaptación, ajuste a cambios biológicos normales. En ocasiones la persona tiende a hacerse más hostil a reducir el contacto con su esposa e hijos, se apega a otras actividades como el televisor, a llegar tarde a casa sintiéndose en ocasiones insignificante, impotente, envejecido.

Puede sentirse más abandonado si la pareja ya no le dedica tanto tiempo como an-tes, decide trabajar, o continuar sus estudios, o simplemente divertirse con sus otras amigas o personas. De acuerdo al tiempo que hayan pasado juntos y la estabilidad de la pareja permite la proyección de la vejez en conjunto, dando una posible tranquilidad a la misma, se toma conciencia de la muerte, se genera una adaptación de los proyectos y metas pasados, dándose una mayor comprensión e integridad de los ámbitos de la vida, implantando un proceso de individuación donde se aceptan errores, fracasos, egos, contenidos vitales ejercidos en el proceso de vida.

En la relación con los Hijos en ocasiones el padre promueve la autonomía y la independencia, los padres orientan, guían y respetan su libre albedrío, se puede presentar la perdida o cambio de rol con los hijos, ya que no son tan fuertes como antes, reconociendo los hijos sus defectos y criticándolos abiertamente por asuntos inconclusos o patrones de idealización obtenidos dentro de la familia. Se presenta un desprendimiento acelerado produciéndose un encuentro desencuentro entre padre e hijo, cuando el padre está pasando por un período crítico y además altamente sensible, necesitando comprensión, calidez y ternura, los hijos en ocasiones pasan por un proceso natural y se alejan.

La adultez intermedia fundamenta por Jung.

En la adultez intermedia surgen algunos cuestionamientos, el desarrollo del yo busca transformarse en la maduración del sí mismo, al darse el cambio el hombre cree que puede seguir en la segunda mitad de la vida con principios y medios de la primera, la adultez intermedia a de ajustar la realidad exterior, exige la reducción a lo esencial, la introspección en lugar de expansión, el camino hacia lo interior.

En la adultez intermedia surgen aspectos inconscientes que pueden confrontar a la persona, se generan cuestionamientos, muchos de ellos relacionados con preferencias e incorporación de nuevas actitudes que anteriormente parecerían extrañas o poco aceptadas, se presenta la confrontación por los propios gustos, la persona puede empezar a sentirse inseguro, generando desorientación, perdiendo el equilibrio, la seguridad dada por ideas o pensamientos que hasta el momento le generaba tranquilidad quedan supeditadas por las vivencias o pensamientos de cambio a nivel psicológico como físico.

Unos de los elementos a trabajar en la adultez intermedia esta relacionada con la integración del animus y anima, el yo, el desarrollo del sí mismo, aceptación de la sombra, la muerte, la individuación y el encuentro con elementos espirituales, elementos que en la adultez intermedia se busca resignificar y adaptar a partir de los mismos cambios.

La individuación esta relacionada con la unidad independiente e indivisible, un todo, proceso que produce un individuo psicológico, en este proceso se encuentran dos fases: la de expansión en la primera mitad de la vida y la de la introversión en la segunda.

El yo (Jung, 1998, 2004) es entendido por Jung como el núcleo consciente de la persona, el centro de su obrar y juzgar, en la primera parte de la vida, la formación en la niñez, el niño vive del todo en el inconsciente, apartándose cada vez mas de ese mismo inconsciente y formando un yo consciente.

Se entiende lo espiritual o transpersonal como algo que se sale del marco de lo psicológico y del inconsciente colectivo. (Jung 2003) Jung percibía de manera contundente que es en la adultez intermedia, cuando se presenta la oportunidad de realizar el máximo potencial (Jung, 2004). Desarrolla la expresión universidades para cuarentones, observa que en el pasado, en la primera mitad se desarrolla preferencias naturales o innatas básicamente para lograr los aspectos mundanos de la experiencia vital, establecer en una carrera, casarse, levantar niños, ser el mejor, entre otras, logrando alcanzar niveles de ego. Reconoce tres etapas principales de la vida, la infancia, la juventud y la edad adulta comenzando alrededor del cuadragésimo año, enfatiza en considerar que la vida realmente comienza a partir de la mitad de la vida o adultez intermedia.

El hombre desarrolla una persona o mascara que se amolda a las expectativas del entorno, donde busca afirmarse y protegerse a un mundo físico, en la primera mitad de la vida construye una persona firme y fortalece su yo, paralelamente sale la imagen reflejada del yo, la sombra, compuesta por rasgos muchos de ellos reprimidos y no vividos. La sombra (Jung, 1966, 1981) no es identificada solamente como negativa u oscura, cada cualidad, rasgo o característica tiene su opuesta, siendo también positiva, cuando se cree cultivar solo una cualidad, el lado contrario, actúa y se fortalece fuertemente en el inconsciente.

En este punto la oportunidad se puede presentar a través de una crisis u otra, para hallar el propósito propio de la vida, el desarrollo humano entendido para Jung como el proceso de individuación, (Jung 1998) proceso de plenitud que requiere que cada persona se encuentre a si misma, diferenciando el ego y estableciendo en lo posible la incorporación de su aspecto contrario, siendo una tarea de segunda mitad de la vida o adultez intermedia, sin tratar de evitar ser estático y aferrado a la vivencia ya pasada en etapas anteriores.

En la adultez intermedia se encuentran dos componentes de contradicción:

El primero de ellos estructurado con la polaridad - contradicción y el miedo al problema, el cual esta relacionado con no ver la parte contraria de la actitud consciente. La limitación, endurecimiento y obstinamiento creados por sus experiencias y conocimientos, se correlacionan al apego o aferramiento de antiguos valores y costumbres practicados o interactuados en un contexto o grupo social, el cual por lo general mediatiza la forma de comportarse y es llevado por gustos diferentes a los requeridos en el contexto vital e individual de una persona.

El segundo componente se encuentra relacionado con hacer conscientes algunos valores o polaridades, muchos de estas contradicciones aparecen en esta etapa de vida porque en etapas anteriores los egos o intereses personales no eran tenidos en cuenta o no generaban la priorización que se requiere y se revalúa en la adultez intermedia. El egoísmo y orgullo se puede ver mediatizado por el compartir y el interés comunitario, la sensatez sería uno de los puntos a ejemplificar dado la aceptación de singularidades personales y aceptación de sí mismo el cuál esta enmarcado en procesos de introspección diferentes a procesos de extroversión, la aceptación es más desde aspectos personales, que por gustos o preferencia mediatizadas por el otro o por contextos sociales.

Para ampliar algunos aspectos relacionados con las polaridades o contradicciones a continuación se ejemplificará algunas descripciones:

Jung desarrolla el concepto de ánima y animus, para realizar un trabajo interno consciente, con relación al ánima (Jung, 1981) se requiere no deprimir los humores, emociones, afec-tos, a la vez no desvalorizar algunos aspectos como si fueran debilidades, se requiere expresar la parte inconsciente para escalar aspectos conscientes. Hay que aprender a utilizar y valorar los opuestos de las preferencias, los introvertidos desarrollar su extraversión, los sensoriales su intuición, los críticos su receptividad, entre otras.

En la adultez intermedia, se revalúan los rasgos femeninos y masculinos, la aceptación de otros gustos u aptitudes requiere de madurez y seguridad al aceptarlos, a la vez sinceridad consigo mismo, para llegar a confesarse y decirse que todo o mucho de lo que le atrae de un hombre o una mujer lo puede llevar en sí mismo, siendo además poco fácil para un hombre con la masculinidad muy arraigada y varonil aceptar sentimientos y ser creativo en algunos aspectos; los rasgos femeninos relacionados con lo creativo, sentimientos, delicadez, entre otros, se proyecta en las mujeres, sin embargo una persona de sexo masculino puede llegar a admitir y rechazar esa parte en él; llevando a un ideal de fascinación constante hacia el femenino en este caso representado en las mujeres.

Para Jung (1981) una técnica importante para la educación del ánima es la conversación con los propios sentimientos, estados de ánimo y el propio inconsciente, además es necesario el desarrollo consciente de la estructura de un sentimiento, la adaptación al cambio y la sensibilidad artística, entre otros, otro de los ejemplos se encuentra relacionados con el símbolo, arquetipo y la religión, los cuales amplían y desarrollan conceptos para trabajar el inconsciente y hacer un desarrollo consciente con el anima y animus manifiesto en Jung.

Para la integración del Animus en la mujer en la adultez intermedia, la religión tiene una función distinta a la del hombre, para la mujer las exigencias ascéticas y morales son im-portantes para salir de estereotipos y prototipos relacionados en algunos casos con el instinto protector e instinto maternal, se integran acciones relacionadas con el empeño práctico, responsabilidad, seguridad, determinación, apropiación del sí mismo, coherencia entre sentimientos y acciones, adecuando experiencias prácticas en el desarrollo e incorporación del sí mismo.

Uno de los aspectos que se retoma en la adultez intermedia es el concepto de comunidad/orgullo concepto que ayuda a integrar el ánima, animus y al hombre dentro de la comunidad, la persona por una parte es lo suficientemente modesto, no se siente solo y esta acompañado por los demás, es capaz de abrirse al otro sinceramente reflexionando e introyectando sus estados de animo y sus contra posiciones. De acuerdo a la actitud y postura recibirá de su comunidad una ayuda eficaz para integrarlos “anima” y “animus” alcanzando anímicamente el equilibrio. Si por el contrario se es demasiado orgulloso la persona se aísla obstaculizando su integridad y la relación con los demás.

Otros conceptos referidos por Carl G. Jung.

Para Jung (2003) el Inconsciente colectivo era compartido por todas las personas, Además de la existencia del inconsciente individual propuesta por Freud, Jung postula la existencia de un inconsciente colectivo, compartido por toda la especie humana. Más allá de los condicionamientos culturales que definen sus formas de manifestación, la espiritualidad es un principio intrínseco a la psique humana.

Por arquetipo (Jung, 1998, Pág. 48) entiende “imágenes que reflejan modalidades universa-les de experiencia y de comportamiento humano”, llamadas imágenes primordiales, sus características siguen unas pautas profundas y autónomas además de universales, carece de forma en sí mismo, actuando como un principio organizador, sobre las cosas que vemos o hacemos. Sería una tendencia innata (no aprendida) a experimentar las cosas de una determinada manera. Por el estudio de los arquetipos, se consideraba al inconsciente como un principio creativo e inteligente, que vinculaba al individuo con la totalidad de la humanidad, la naturaleza e historia del ser humano a partir de su evolución. los arquetipos emergen del inconsciente colectivo, se manifiestan como pautas de conducta inherentes a todo ser humano, acumulándose como consecuencia de las experiencias vitales de todos los antepasados a lo largo de la herencia filogenética, quedando impresas en el psiquismo, pueden describirse simbólicamente como acciones de personajes mitológicos y situaciones que evocan sentimientos, imágenes y temas universales, entre otros.

BIBLIOGRAFÍA
Jung, G. Carl. (2004). Dinámica del inconsciente. Madrid, Editorial Trotta.
Jung, G. Carl. (1998) El hombre y sus símbolos. México, Editorial Planeta.
Jung, G. Carl. (2003) Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Editorial Trotta, Madrid.
Jung, G. Carl. (1981) Recuerdos, sueños y pensamientos. Editorial Seix Banal.
Jung, G. Carl. (1978) Psicología de la transferencia. Buenos Aires, Editorial Paidos.




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